domingo, 13 de mayo de 2018

Desgarro

Hacer de tripas corazón,
sollozar en silencio
en ríos de completa incertidumbre.
Un futuro incierto como promesa,
una promesa tan inexistente
como lo que antes era.

Un yugo de ignorancia a mi espalda,
de desprecio,
de malas miradas.
Y unas ganas locas de ese último abrazo.

En el punto donde las promesas,
los buenos recuerdos,
las caricias acompañadas de besos,
de besos y de versos,
justo ahí,
ahí es donde está mi desgarro.


jueves, 26 de abril de 2018

A veces, y solo a veces

A veces no estoy inspirada, otras reboso historias que contar.
A veces no tengo ni tiempo para mi, otras solo me dedico a perderlo porque me sobra.
A veces solo quiero perderme, otras estoy más encontrada que nunca.

A veces solo quiero dormir, otras quedarme en la calle hasta las tantas.
A veces salgo de gala, otras en chándal.
A veces me vuelvo una completa loca del orden, otras todo me resbala.

A veces me replanteo muchas cosas, otras ni siquiera las pienso.
A veces solo quiero correr, otras ando sin prisa.
A veces solo quiero gritar, otras lloro.

A veces, y solo a veces, he dudado de todo. Pero eso está bien, muy bien, porque cuando rompo con todo, cambio las cosas. Y cambiar las cosas, supone evolucionar como persona. Lo más necesario que hay en la vida es crecer.

jueves, 5 de abril de 2018

Sentimientos nómadas

   Todo el mundo ha encontrado su sitio. Yo todavía no lo he hecho. En múltiples ocasiones me han hecho pensar que era por mi culpa, y, menos mal que nunca llegué a creérmelo ni cambié por ello. Esas mismas personas añoraban crecer, crecer sin moverse del sofá, sin leer, sin experimentar. Sin dar en su vida ningún cambio significativo, sin luchar contra la marea.

   Y yo sigo aquí sin encontrar mi sitio, mi gente, mi lugar, mi hogar. ¿He de sentirme mal por no haber terminado de encontrarme ni de encontrarlo? No creo que sea así. Si en caso contrario sí que debo sentirme mal, creo que, entonces, permaneceré toda mi vida con esa obligación de sentirme mal, pues no me veo capaz de quedarme en un solo lugar. 

   Y después de tanto hacerme pensar, como si la culpa fuera mía, decidí mirar las cosas desde otra perspectiva. ¿Y si en realidad esa gente que tanto había encontrado su lugar y se había rodeado de ese círculo de amistades tan idealizado solo se había quedado en su zona de confort? 

miércoles, 21 de marzo de 2018

Amor propio

"¿Cómo estás hoy, cariño? Te ves genial. Llevas ya un tiempo pasando una mala racha, pero venga, dame una de esas sonrisas que tú ya sabes. Ese outfit que llevas hoy te sienta genial, tus caderas son maravillosas. ¿Y el pelo? Eres la leona más salvaje y atractiva que jamás he visto.

¿Cómo te ha ido el examen? Sé que te preocupa, pero aunque ahora falles, siempre tienes que seguir luchando, créeme, eres capaz de todo y de más, de mucho más de lo que te propongas. Eres más fuerte de lo que te piensas. 

¿Has visto las miradas de hoy? Me encanta cuando te pones lo que quieres y te resbala lo que digan, piensen o cuchicheen. Eres maravillosa. Tienes una personalidad que me apasiona. Una cabecita tan bien asentada y, a la vez, tan llena de locura.

Hay que joderse, eh. Que te levantas maravillosa, pero pasan las horas y vas a mejor, hasta en pijama, en chándal o para ir a una boda.

Intenta terminar bien el día, y disfruta, disfruta que te lo mereces. Te quiero"

- le dije a aquel reflejo mío en el espejo.

miércoles, 7 de marzo de 2018

Dicen tantas cosas

Dicen que hay quien te da la espalda, pero te sigue mirando de reojo. Y ojalá sea así. No mentiré en que me giro y sonrío, esperando que me veas. Sin embargo no mereces mi sonrisa, sonrío por mi, por gusto, esperando en ti alguna reacción sabiendo que no eres el motivo.

Dicen que nada hay más duro que una despedida, pero mienten. Mienten y se equivocan, y no lo saben. No lo saben porque duele más ni siquiera poder despedirse. Tal y como nos pasó. Y posiblemente eso era lo mejor, porque quizás, las únicas opciones eran: no despedirnos o que no hubiera un final aunque fuera necesario.

Me alegro de todo, de lo bueno, porque aunque poco, me hizo feliz; por lo malo, porque me abrió los ojos, porque me demostró que incluso dentro de mi supuesta felicidad todo era una falsa apariencia, porque entender las cosas me ayudó a ser quien soy.

Gracias, porque nada me enorgullece más que ser quien soy.