martes, 8 de agosto de 2017

Las masas

La multitud. La masa. ¿La seguimos? Por supuesto, porque somos quienes la conformamos.
Somos como las olas del mar, pues parece que cada una lleva un rumbo distinto pero acabamos todos en el mismo lugar.
Y como parte de la masa, si uno comete un error, todos lo cometemos igual.

¿Por qué? Porque vivimos no acorde a lo que la razón nos puede dictar, sino porque acabamos imitando a los demás.
Si cae uno, caemos todos, literalmente.
Y lo que precede siempre a una masa, no es la mejor opción. La cantidad no demuestra la calidad, aunque eso se nos olvide.


miércoles, 2 de agosto de 2017

Ilusiones. Nada es lo que parece ser.

¿Cómo salir de un círculo vicioso? Es la pregunta que llevo replanteándome estos últimos días. Entre todo ello también me recorren la cabeza dos preguntas a las que soy incapaz de encontrar una respuesta a la que denominar como la correcta: ¿es más importante hacer las cosas para ser felices nosotros o para hacer felices a los demás? A simple vista, parece que es obvio que lo importante es la felicidad de uno mismo, que los demás van después; pero mi problema llega cuando: ¿qué ocurre si tu felicidad es ver a los demás felices?

Podríamos decir que si soy "egoísta" y pienso en mi felicidad, podré ser feliz. Si por el contrario pienso en la felicidad de los demás, creyendo que también seré feliz pues es lo que el amor dicta ("yo soy feliz si tú eres feliz") podré ser feliz, pero quizás no del todo.

Sigue pareciendo algo absurdo, releyendo esto o incluso leyéndolo desde fuera parece muy claro que lo primordial es pensar en uno mismo, pero todos sabemos que cuando se nos presenta un dilema así, hagamos lo que hagamos, las malas caras siempre van a estar. Siempre va a haber alguien que diga "x" cosa, y otra persona que diga "z", porque nos hemos limitado a decir que las cosas son blancas o negras, sin recordar toda la escala de grises que hay desde un punto al otro.

Cuando al final consigues decantarte por una opción de las escasas que tienes, queda en tu cabeza el "qué habría pasado si..." que parece algo que se dispara automáticamente, algo que nos suele hacer sentir que quizás no hemos tomado la mejor decisión.

Y, posiblemente, lo más triste de esto es cuando descubres que ni estando ni sin estar eres feliz. Me explico: que hayas tomado la decisión que hayas tomado, da igual, porque ninguna te hacía feliz del todo, ninguna era realmente lo que necesitabas.

Te acabas calentando la cabeza, pasando noches en vela, y, si eres como yo, con ansiedad, lloros, incertidumbres, etc, buscando señales inexistentes que te intenten aclarar las ideas, gritando en silencio lo injustas que te parecen muchas de las cosas que te ocurren, llorando con impotencia, con rabia, sin poder ser consolado. Clamando al cielo que por nada ni por nadie te volverás a poner unas expectativas, que no te volverás a ilusionar ni a planificar nada porque todo se jode y sin tu quererlo ni ser el responsable.

Pero a los dos días te olvidas, vuelves a creer, te ilusionas, y así, hasta el próximo palo.

lunes, 24 de julio de 2017

Voy a vomitar

Voy a vomitar.
A echar lo malo que me consume por dentro y a no recuperarlo jamás.
No volverá.
No conseguirá volver a afectarme.

Voy a vomitar.
A devolver lo que no me pertenece.
Aprenderé a dejarme llevar más veces.
Me alegraré de saber que conseguí lo que me propuse.

Voy a vomitar.
Noto la presión en la boca de mi estómago.
Noto como sube por mi garganta, como se forma un nudo que me impide echarlo.
Que me hace no echarlo, y no me deja ser feliz.

Voy a vomitar.
Las palabras se me cortan.
La respiración se me acelera.
La boca me sabe a sangre.
Duele. Duele mucho. Es todo lo malo intentando salir de una vez.

Voy a vomitar.
A dejar que fluya lo malo y no regrese.
A disfrutar de las cosas buenas como quien come sin saciarse.
Como quien come sin engordar.

Voy a vomitar.
El mundo se me cae a los pies.
Me inunda una soledad pasajera pero permanente.
Me ahogan las dudas.

Voy a vomitar.
Y he vomitado.
Ahora sigo con la ansiedad, viendo como lo malo cae en el suelo.
Se esparce por todos sitios pero no podrá volver a mi.
O eso me he prometido ahora, aquí, indefensa y sola, tirada en una esquina, sacando la fuerza para levantarme de toda la basura que ahora me rodea.

domingo, 23 de julio de 2017

Dáselo tú

   Cúrame. Sáciame. Cógeme. Acaríciame.
   Tus ausencias son mi perdición, y posiblemente también los sean tus idas y venidas.
   Los momentos a tu lado me harán perder la poca cordura que me quedaba.
   Como bien se dijo "cualquiera en su sano juicio perdería la cabeza por ti".
   El sol me quemará. Lo hará más que nunca. Dañará mis ojos, mis oídos, e, incluso, mi piel; pero tu voz podrá guiarme en esa oscuridad propiciada, en ese dolor inhumano.
   Podrá volver la tristeza, intentará anidar en mi ser, pero sé que no lo permitirás. No dejarías que eso ocurriese mientras me quieres.
   Aunque me falle la imaginación, me vuelen las ideas sin poder atrapar ninguna, o, incluso, cuando la cabeza me falle, no dejarás que camine sin los pies en el suelo.
 
   Y si nada de esto tiene sentido, dáselo tú.

domingo, 9 de julio de 2017

Feliz

Soy feliz
o, ¿acaso no lo ves?
y en verdad no importa si no lo haces.

Feliz de poder gritarlo, de que me
escuchen mientras lo suelto,
lo digo alto, claro, de manera
idónea, pues ya todo
zanjé, todo lo malo acabé.

Y no podrá cambiar, ni cambiará esta realidad.

No dejaré que nada me haga revivir el pasado,
o que alguien intente dejarme viviendo en el recuerdo de esa gran mentira.

Gustará más o menos todo esto,
resultará extraño a muchos fantasmas pasados,
acabará con las falsas ilusiones de muchos,
causará alguna que otra lágrima,
infelices, pensando que tienen oportunidades de lograrlo, cuando todo
acabó desde hace un año, y,
sola, triste y abandonada quedé.

A veces se recuerda lo vivido, pero nunca se desea volver a ello.

Tú no lo lograste,
insensato, mísero, cobarde.